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El director de la clínica de Cardiología Framington de Massachussets, doctor William Castillo, comenta que las frutas son el mejor de los alimentos que podemos consumir para escudarnos contra los males que afectan a nuestro corazón. Las frutas contienen bioflavonoides, agentes importantes que evitan que la sangre espese, y por consiguiente que las arterias no se obstruyan. Además, vigorizan los vasos capilares, ya que los que están debilitados, en muchas ocasiones, son responsables de ataques cardiacos.
Una fruta es el alimento ideal, ya que necesita de una pequeña cantidad de energía corporal para ser absorbidas, y entrega un 100% de beneficios, y además, hace que el cerebro trabaje más y mejor.
Lo que contiene una fruta es esencialmente fructosa, la que se puede convertir, fácilmente, en glucosa. Y en la mayor parte de las veces se constituye hasta en un 95% de agua, lo que nos sugiere que la fruta está constantemente nutriendo y limpiando el cuerpo a la vez. Pero es necesario saber comerlas, ya que la mayor parte de las personas no saben hacerlo en la forma correcta, de manera que podamos aprovechar al máximo los beneficios de estos naturales productos asimilando sus nutrientes.
Las frutas deben ser consumidas cuando el estomago se encuentra vacío, tal y como hemos señalado, ya que éstas, básicamente, no son procesadas en el estomago, sino en el intestino delgado. Es en el intestino en donde liberan los azucares, después de recorrer rápidamente el estomago, pero si se encuentran con almidones, patatas o carnes en el estomago, éstas se quedan detenidas y empiezan a fermentar.
En efecto, si se consume una fruta como postre, después de cenar, el individuo pasará toda la noche con la sensación de pesadez, y mal sabor en la boca. Y es porque la fruta no fue adecuadamente ingerida, ya que, como se indicó, se debe tener el estomago vacío.
Asimismo, el consumo de jugos envasados en vidrio, cartones o latas, no es conveniente, ya que en la mayoría de los casos el jugo se calienta y la estructura de origen se acidifica. Por eso seria de mucha utilidad adquirir una licuadora, ya que puede beber el jugo natural como si se tratara de fruta y con el estomago vacío. Este jugo será procesado muy rápidamente, lo que permitirá comer algo unos quince o veinte minutos más tarde.
Una sana recomendación seria comer frutas y jugos recién hechos al levantarse por la mañana, y ésto porque tendrá una rápida y fácil digestión, ya que todo se absorberá inmediatamente y su cuerpo estará limpiándose constantemente. De ahí que intentar mantener una dieta de frutas y jugos hasta por lo menos el mediodía, le permitirá al cuerpo una gran oportunidad para una limpieza interior. También el reemplazar los alimentos sólidos y de bollería que se acostumbra a consumir al comenzar el día, producirá una vitalidad nueva, como así también una gran energía. Intentarlo es fundamental para ver resultados por si mismo.
Es preciso recordar que el pueblo chino y el japonés, consumen mucho te verde caliente cuando comen, y nunca agua fría o helada. Las bebidas y el agua heladas durante o después de comer, provocan la solidificación de los componentes oleosos de la comida y retardan la digestión, actuando con los ácidos digestivos que terminaran absorbidos por el intestino mas rápidamente que la comida sólida, solidificando a su vez todas las grasas, que estarán así mucho mas tiempo de lo debido retenidas en el intestino. El agua o el te calientes después de las comidas, aparte de ser una costumbre muy razonable en términos de ayuda a la digestión, permite una buena absorción de los nutrientes por el aparato digestivo, ablandando las grasas para que sean mas rápidamente eliminadas, lo que contribuye además, a adelgazar. Seria pues de mucha utilidad mantener siempre en la memoria, el gran beneficio que aportan a nuestra vida diaria todas las frutas.
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