(Invertia, 28 de octubre del 2008)

La extinción de la clase media española
 

Las bolsas siguen en desplome libre, las economías se resienten, los bancos acuden a los gobiernos para sortear sus problemas de liquidez y los estados aprueban nuevas medidas para sacar a sus ciudadanos de la debacle. ¿Cómo ha podido ocurrir un descalabro financiero de esta magnitud?, ¿por qué los bancos centrales no lo previnieron?, ¿cómo un problema “menor” como las hipotecas “subprime” pudo contaminar a todo el sistema?, ¿cómo se propagó?, ¿por qué siguen saliendo bancos con problemas si la crisis estalló en el verano del 2007?, ¿cómo y por qué se ha trasladado la crisis financiera a Europa?, ¿qué medidas que deberían acometerse para sanear el sistema y prevenir nuevas crisis de esta intensidad?, ¿son buenas las medidas del BCE, la Comisión Europea y los Estados para hacer frente a la crisis en Europa? y ¿con adecuadas las medidas de rescate del gobierno español?. Siete economistas de prestigio dan las claves que permiten entender lo esencial de este enredo, complejo y enrevesado.

Si alguien tenía dudas de que los mercados financieros se han hecho completamente globales, ahí está la actual crisis financiera para disiparlas. Que el impago de sus hipotecas por unos seis millones de inmigrantes y trabajadores temporales de EE.UU haya podido llevar a escenas de pánico en el Reino Unido o Bélgica, con los depositantes haciendo cola en las oficinas de los bancos para sacar su dinero, resulta tan inédito que muchos aún no creen que pueda haber sucedido. Ni siquiera los expertos más experimentados, que hace un año, cuando la crisis de las llamadas “subprime” estalló en los EEUU, aseguraban que el problema de esas hipotecas impagadas quedaría limitado aquel país, acertaron.
La debacle, que empezó recortando los beneficios de algunos bancos de inversión en EEUU y de otros tantos bancos comerciales en Europa, acabó por provocar un efecto dominó que arrastro a la quiebra, a la nacionalización y a la venta a precios de saldo a decenas de bancos de inversión, comerciales, hipotecarios así como mayoristas del mercado inmobiliario, gestoras de fondos y aseguradoras. Algunas de estas entidades tenían historias gloriosas, de más de un siglo. Habían resistido incluso a la Gran Depresión del 29.

La crisis ha destruido billones de euros en riqueza financiera e inmobiliaria y ha obligado a los dos bancos centrales más involucrados, la FED y el BCE, a inyectar en los mercados sumas superiores al billón de euros, con el fin de restablecer la confianza y el crédito, cuya falta amenaza con paralizar la economía real y la actividad de las empresas. Sin mayores resultados. A finales de septiembre, una riada de quiebras, de los dos lados del Atlántico, provocaba el pánico y obligaba a los distintos gobiernos a sacar de sus bolsillos decenas de miles de millones de euros adicionales para salvar sus bancos, y aún más dinero (si fuera necesario) para garantizar los depósitos de particulares y empresas. Esto sin contar con el gigantesco plan de rescate de EEUU, que dedicará 700.000 millones. Los más optimistas creen que harán falta años para volver a la normalidad.

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