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REDACCIÓN
/ Agencias
“Estamos
ante un claro y rápido empeoramiento de la situación económica”. Con estas
palabras, Zapatero se refirió a la merma del crecimiento de la economía
española, que ha pasado de subir un 3,5% en el último trimestre al actual
1,9%, y auguró que el segundo trimestre registrará tasas más débiles.
También reconoció el presidente el alto coste de la situación económica
para el empleo, principalmente en el sector de la construcción. En cualquier
caso, según el jefe del Ejecutivo, los datos y la desaparición del superávit
no deben acarrear “dramatismo”, ya que “hemos ahorrado cuando debíamos
y ahora tenemos margen para afrontar las dificultades”. La economía -explicó-,
está atravesando un periodo de serias dificultades, pero nunca antes lo
había afrontado en mejoras condiciones de partida, volvió a afirmar.
A su juicio,
el Gobierno enfrenta el “crecimiento debilitado, que no estancamiento
duradero y menos aún recesión”, con plena confianza en las posibilidades
de la economía nacional, porque España ha sabido crecer cuando el viento
soplaba a favor. Como fortalezas, Zapatero aludió al crecimiento de la
población, los más de 20 millones de trabajadores, su nivel de cualificación,
el proceso inversor del tejido empresarial o el saneamiento de las cuentas
públicas. En este sentido, repasó los avances de la pasada legislatura
y las medidas adoptadas en la recién iniciada, que engloba un plan de
47 iniciativas que movilizarán 65.000 millones de euros en los próximos
dos años.
Durante su
turno de réplica, Zapatero se mostró dispuesto a incorporar “todo lo que
sean ideas útiles, serias, que se puedan aplicar de manera coherente salvaguardando
el rigor de las cuentas públicas”. No obstante, le pidió a la oposición,
y particularmente al PP, que no exagere con los datos, defendiendo la
deducción de 400 euros en el IRPF y la valía del Gobierno para enfrentar
la crisis. “Tan malo es no reconocer las dificultades serias que hoy tenemos
como decir que todos los problemas tienen su origen exclusivo en España,
cuando todo el mundo sabe que no es así”, señaló en referencia a aspectos
como la subida del petróleo.
Gobierno
de izquierdas.
En este punto, repasó las sugerencias de otros grupos parlamentarios para
recordar a CiU que no se puede incrementar la deuda pública para favorecer
el crédito, porque “intervenir en el mercado financiero no resulta lo
más adecuado”. En cambio, explicó que el Gobierno apuesta por apoyar a
las pymes y las viviendas de Protección Oficial. El presidente no respondió
a las demandas del PNV y respecto a IU, que acusó al Ejecutivo de falta
de rigor, Zapatero ironizó sobre la pérdida de votos de la coalición y
defendió un gobierno de izquierdas frente a los decretazos, la congelación
del SMI, la baja ayuda al desarrollo y la escasa inversión en I+D.
Por su parte, Rajoy utilizó sus turnos para recordar al Gobierno que cuenta
con todo el apoyo de su partido para que los españoles no “paguen el pato”
y ofreció las medidas planteadas por su grupo en el Congreso para utilizarlas.
“Hemos demostrado que cuando hay crisis sabemos gobernar”, -recordó-,
criticando en cambio las ideas “muy rancias” propuestas por el Ejecutivo
y que únicamente han echado “más leña al fuego”. En concreto, el líder
popular ironizó con el “vigoroso plan de choque” para combatir algo cuya
“existencia no reconoce” y que contiene medidas como el “bálsamo de Fierabrás”
de los 400 euros. “Tenemos un crecimiento estancado, inferior al de la
mayoría de los socios europeos, somos el país en el que más rápido crece
el paro, la inflación está literalmente descontrolada y las dificultades
de financiación atenazan a nuestros hogares”, repasó Rajoy, para quien
“esto es una crisis económica, aunque aquí la llamaremos como usted diga”.
No en vano, el presidente del PP utilizó este término en su primer turno
una quincena de ocasiones, frente a ninguna de Zapatero.
Rajoy recalcó la vulnerabilidad de la economía española por el elevado
déficit exterior, la dependencia energética y el peso del sector inmobiliario
y reprochó al jefe del Ejecutivo no haber dado ni una en sus estimaciones
sobre la situación económica. Por ello, durante su segundo turno, el líder
de los populares reclamó a Zapatero que sea más humilde y hable del presente
y el futuro en un momento en que muchísimas familias lo pasan mal. “Usted
se siente obligado a recuperar la confianza y tiene motivos”, afirmó,
mientras que Zapatero le respondió que “más antisocial que el actual desempleo
es recortar los derechos sociales”, en referencia al Gobierno de José
María Aznar, si bien reconoció el esfuerzo considerable que supone para
las arcas públicas mantener el nivel de prestación a los parados. Asimismo,
expresó su desacuerdo con la propuesta del PP de reducir un 2% el gasto
público e incentivar, al mismo tiempo, las conexiones ferroviarias de
alta velocidad. Esta conjunción supondría congelar el sueldo de los empleados
públicos durante cuatro años, según Zapatero.
Pero Zapatero se mostró abierto a escuchar otras propuestas, que también
llegaron de otras formaciones porque, como señaló el portavoz de CiU en
el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, el Gobierno necesita el “apoyo
de todos”. “Creemos que podemos salir reforzados de la actual crisis,
siempre que seamos capaces de reconocer los errores cometidos y de aplicar
las propuestas correctivas para salir adelante”, sentenció. Por su parte,
el portavoz económico del PNV, Pedro Azpiazu, criticó que al presidente
no le preocupen las transferencias pendientes del Estatuto de Guernika,
mientras que el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, pidió al
Ejecutivo un “baño de realismo más allá de la retórica social” de los
400 euros. Además, mostró su desconfianza por la directiva de servicios
de la UE que pretender recortar los derechos de los trabajadores.
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recalcó la vulnerabilidad de la economía española por el elevado déficit
exterior, la dependencia energética y el peso del sector inmobiliario
y reprochó al jefe del Ejecutivo no haber dado ni una en sus estimaciones
sobre la situación económica |
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