Las prisas de la vida actual nos impiden, en muchas ocasiones, llevar una dieta adecuada. Además del estrés, la falta de tiempo para cocinar o el cansancio, hay otros factores que condicionan nuestra alimentación, entre ellos, el desconocimiento de las propiedades de determinados alimentos que pueden resultar muy beneficiosos para nuestra salud, pero que escasamente incluimos en nuestras rutinas alimenticias.

Once alimentos que deberíamos incluir en la dieta y no comemos

A pesar de que en nuestro país reina la dieta mediterránea, considerada una de las más saludables –tanto es así que ha presentado su candidatura para ser considerada Patrimonio de la Humanidad-, la llegada de la llamada “comida basura”, ha aumentado la preocupación en todas las sociedades desarrolladas por las pautas alimenticias, hasta el punto que países como Estados Unidos, que registra la mayor tasa de obesidad del mundo, comienzan públicamente a tomar medidas, tal y como ya sucede contra el tabaco.
Según un estudio que publicaba recientemente el diario The New York Times, existen algunos alimentos que pueden ayudarnos a
mantener una dieta equilibrada pero cuyas propiedades desconocemos. Entre ellos, se mencionan productos como la remolacha, los arándanos o la calabaza. A éstos y algunos otros se refiere también el nutricionista norteamericano Jonnhy Bowden, autor del libro Los 150 alimentos más sanos de la tierra, una obra en la que aconseja incluir entre nuestras comidas algunos de los once siguientes alimentos:

1. Remolacha: Este tubérculo es una gran fuente de folato -similar al ácido fólico- además, los pigmentos naturales de la remolacha pueden ser un buen agente contra el cáncer. Es ideal para complementar ensaladas, puesto que con el calor sus valor como antioxidante disminuye.

2. Repollo: Se trata de un alimento con gran cantidad de nutrientes como el sulforafano, con propiedades anticancerígenas. Una buena forma de incluirlo en nuestra dieta puede ser al estilo asiático, cocido y posteriormente rehogado o como una capa más de un sándwich.

3. Acelga: Sus hojas constituyen un gran aporte de carotenos que protegen la vista contra el paso de los años. Una buena forma de comerla es salteada y acompañada con aceite de oliva.

4. Canela: Este condimento puede ayudar a controlar en nivel de azúcar en sangre y el colesterol. La mejor forma de incluirlo en nuestra dieta es espolvorearlo sobre el café o sobre los copos de avena.

5. Zumo de granada: Podría ayudar a descender la presión sanguínea y es una gran fuente de antioxidantes.

6. Ciruelas pasas: Contienen un alto número de antioxidantes y son buenas para prevenir el cáncer. Una buena forma de comerlas en asadas, aunque también podemos añadirlas a la ensalada para darle un toque dulce.

7. Pipas de calabaza: Poseen un alto contenido en magnesio, un mineral que ayuda a reducir el riego de muerte prematura. Son perfectas para servir como aperitivo.

8. Sardinas: Este pescado azul es rico en omega 3 y en calcio. También tienen hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre y manganeso así como vitaminas del grupo B. Pueden comerse asadas, a la plancha. En conserva pueden ser un buen ingrediente en una ensalada de endibia.

9. Cúrcuma: Esta especia, contenida en el curry, posee cualidades antinflamatorias y anticancerígenas. Es un buen sazonador para los huevos revueltos, las carnes blancas y los pescados.

10. Calabaza en conserva: se trata de un vegetal con bajo contenido calórico, con mucha fibra y vitamina A, que ayuda a estimular el sistema inmunitario. Puede servirse en ensalada o bien con un poco de margarina, canela y nuez moscada.

11. Arándanos congelados: Aunque el frío puede degradar los nutrientes de algunas frutas, no es el caso de los arándanos, que se posicionan como una fruta ideal para servir en periodo estival, son ideales recién sacados de la nevera y servidos con yogurt o sirope de chocolate.

 


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