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sarios
y demás expertos del sagrado mundo de las finanzas, aseguraban, hasta
no hace mucho, que “no pasaba nada” que lo máximo que tendríamos sería
una desaceleración suave y, resulta que estamos en una crisis larga y
profunda. Unos dicen que por culpa de las subprimes, otros que
por el petróleo..., la verdad, presiento que es un reajuste brusco de
una sociedad de consumo totalmente descontrolada a nivel mundial, en definitiva,
un serio frenazo a los efectos del marketing consumista de los últimos
años.
Hemos pasado de la cultura
del ahorro a la cultura del endeudamiento por lo tanto el golpe más duro
se le da a la, tan vitoreada, clase media que tanto se le ha potenciado
en los últimos veinte o veinticinco años, en definitiva, permítanme la
expresión, se le ha “engordado para morir”, me explico, se ha creado una
clase media potente para luego bombardearla con mensajes de “compre, si
no dispone de dinero para comprar, se lo prestamos” y de esta forma, se
han endeudado las familias a corto y largo plazo hasta límites insospechados.
Las causas están claras, los encargados de predecir esta hecatombe estaban
muy ocupados de otros menesteres. Los políticos, a los cuales parece ser
que se les paga para que piensen a corto plazo, estaban más preocupados
de cuestiones electoralistas que de velar por el control de la especulación
desacerbada del suelo y el boom inmobiliario, que han llenado los bolsillos
de muchos “empresarios”, por llamarlos de alguna forma…; los banqueros,
haciendo préstamos al consumo sin ningún tipo de control, para luego refinanciarlos
a largo plazo con garantías hipotecarias, convirtiendo los préstamos de
coches, electrodomésticos, viajes, vacaciones, incluso los retoques corporales
a base de cirugía, en préstamos a cuarenta, cincuenta y ya veremos, hasta
cuantos años habrá que endeudarse para hacer frente al endurecimiento
de las cuotas producidas por el impacto de las subidas de los tipos de
interés para frenar el consumo.
Esto
ha sido la tónica general a nivel mundial pero, a nivel de nuestra querida
España, el efecto es, si cabe, mucho más grave. Si en el resto de los
países del entorno capitalista, el ahorro se ha visto afectado, en nuestra
piel de toro, la situación de “nuevos ricos” producida por la escalada
del valor de la vivienda, ha creado una burbuja financiera sin caer en
la cuenta de que nos habíamos sobrepasado del valor medio del suelo en
Europa, siendo los sueldos sensiblemente inferiores a nuestros socios
europeos de primera división. Todo esto sin razonar que el PIB está endogamizado
por la construcción y el turismo básicamente, teniendo, además, un gran
número de inmigrantes empleados en estos sectores, lo cual nos crea un
futuro poco esperanzador. ¿Podemos hablar de falta de cultura financiera?
Hay que empezar a poner
la vista en el futuro y encontrar soluciones a esta fuerte crisis. No
hay otro camino que el de culturizar financieramente a los consumidores,
desde Anaf veníamos, desde hace años, promulgando esta idea en pro de
los particulares; y parece ser que la Unión Europea se ha puesto en marcha
coincidiendo con nuestra propuesta. Es lógico, con una mayor cultura,
empezando por los encargados de asesorar y terminando por los particulares,
se ayudaría a adaptarse a los consumidores cada vez más al complejo mundo
financiero-fiscal; y con la asistencia de asesores independientes que
les planifiquen sus estructuras para el futuro, se puede retomar el rumbo
en la próxima década, volviendo a recuperar el poder adquisitivo de una
gran masa de clase media que va a quedar bastante dañada, a fin de cuentas,
este nicho es el soporte de la estabilidad de cualquier país que quiera
estar en la cumbre.
La importancia
que va a tener una buena transposición de la MiFid, y la agrupación de
la regulación de los sectores globales en cuanto al asesoramiento profesional
e independiente se refiere, seguros, productos bancarios, intermediación
de crédito y financiación; van a marcar un hito en el modelo de planificar
con eficacia a esa clase media que es el sustento de la economía.
Tenemos los asesores en
un futuro inmediato un papel muy importante y diferenciador que debemos
asumir.
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