(Expansión, 7 de febrero 2006)
Bruselas aplaza la directiva de servicios de inversión

RAMÓN R. LAVIN / Bruselas
La Comisión Europea retrasa hasta 2007 el plazo para trasponer a cada país la directiva sobre servicios de inversión /Mi-FID), para dar tiempo a las empresas afectadas a que se adapten a los nuevos requisitos. El ejecutivo comunitario envió ayer al Parlamento las medidas técnicas para avanzar en la aplicación de la citada directiva sobre mercados y que regularán de manera detallada los servicios de inversión y los mercados financieros de la UE.
La norma, que fue aprobada en 2004, se propone lograr una mayor competencia en los mercados financieros, junto a una mayor transparencia y seguridad, que anime a los inversores a penetrar en otros mercados, “lo que exige reglas comunes y la máxima protección”, explicó el director de Servicios Financieros de la comisión, David Wright. “Esperamos un aumento de accionistas, con esta reglamentación, para los mercados financieros gracias a las sociedades de inversión e instrumentos financieros que se van a crear, en un momento en el que el envejecimiento de la población requiere el desarrollo de sistemas de pensiones complementarias”, añadió Wright.
Un mercado único. El comisario del Mercado Interior, Charlie McCreevy, declaró que “estas medidas garantizarán a los inversores un elevado nivel de protección, reduciendo  las formalidades administrativas al mínimo, a la vez que incrementan la competencia transfronteriza en beneficio de los inversores y de los emisores. Nuestro objetivo es crear condiciones de competencia iguales para las empresas y garantizar la claridad a los inversores”, añadió.
El Parlamento Europeo y el Comité de valores mobiliarios (CEVM) examinarán las propuestas durante tres meses. Después, la Eurocámara tiene un mes para dar su aprobación, antes de que la Comisión apruebe esas medidas definitivamente.

 

(El Periódico, editorial, 9 de febrero)
Los beneficios de la banca

El Santander Central Hispano ha superado el billón de pesetas de beneficios en el ejercicio del 2005. Sumada esa cantidad a las ganancias que ya han dado a conocer las otras grandes casas financieras españolas –BBVA, La Caixa, Banco Popular y Caja Madrid-, tenemos que, sólo entre las cinco, han obtenido unos rendimientos de 13.24º millones de euros (2,2 billones de pesetas). Lo nunca visto en España. Lo explica, sólo en parte, que se hayan contabilizado las ventas de participaciones en empresas y la rentabilidad de sus nuevas inversiones.
Sí queda clara la diferencia entre lo barato que se paga el dinero –tipos de interés- y cómo logran encarecerlo los intermediarios. En todos los balances conocidos hasta ayer se refleja que la parte central del negocio –cobrar por los préstamos o por cualquier servicio- es hoy la principal aportación en el llamativo negocio bancario. Y su contrapartida, los gastos, siguen contenidos. Es decir, las prejubilaciones han redundado en mayores ingresos. Por otro lado, el cobro de comisiones, que raramente justifican la complejidad del trámite, completa la explicación de estas cuentas. Tocan ahora gestos hacia los consumidores que reflejen una atención profesional y de coste equilibrado.

 


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