Desde el inmaculado blanco de las pistas alpinas, hasta el tenebroso negro de los ritos de ocultismo, Turín presenta una imagen renovada, una puesta a punto urbanística, con motivo de la celebración de los XX Juegos Olímpicos de Invierno, que tuvieron lugar el pasado mes de febrero.
La capital del gusto y de la magia

presenta una imagen renovada

Café, vermouth y vitello tonnato
Campari, Martini, Cinzano o Carpano, una de las mejores formas de conocer Turín es degustar sus aperitivos, en unos cafés que presentan una decoración que va del estilo neoclásico, al rococó o al Art Nouveau. Los turineses empiezan con un café espresso, continúan con un vermouth y rematan con un exquisito vino de la tierra.
*Al Bicerin era frecuentado por Puccini y Nietzsche. En este local es imprescindible tomar el pastel bicerin, elaborado con chocolate, café y leche.
*Baratti&Milano, para paladear los cócteles y tramezzinos, en la hora del aperitivo.
*Amantes, un antro vanguardista para “ir de moderno”, donde se puede tomar algo ligero.
*La Baita del Formaggio, considerado el mejor local para los aficionados al queso, que podrán elegir entre la enorme variedad piamontesa.
*Del Cambio, desde 1757 reúne a empresarios, políticos, financieros e intelectuales, dispuestos a saborear el vitello tonnato o un contundente plato de la tierra que combina diversas carnes empanadas acompañadas de verduras, frutas y un buñuelo de chocolate.
*Al Gatto Nero, ofrece cocina tradicional toscana, en un ambiente de los años 50, que todavía disfrutan políticos, periodistas, artistas e ingenieros de la Fiat.
*Il Villata, una posada familiar donde los propietarios elaboran especialidades piamontesas. 
El Museo Egipcio y la Sábana Santa constituyen
los mayores atractivos culturales

ROSAURA CALLEJA
La sede de Fiat, la Sábana Santa, los ritos satánicos, la rivalidad deportiva entre el Torino y la Juventus, del vermouth y del “vitello tonnato”, Turín ofrece un amplio espectro cultural y gastronómico, elementos diferenciadores de otras ciudades italianas. 
Con sus tiendas de libros antiguos, calles empedradas, grandes avenidas, anchas plazas porticadas, con sus emblemáticos  soportales, que permiten recorrer la ciudad sin tener que soportar sus abundantes lluvias, Turín ha experimentado innumerables obras, para modernizar su aspecto urbanístico y sus servicios públicos.
Capital del Piamonte (al pie de los montes), el símbolo de la ciudad es la Mole Antonelliana, con una altura de 167,5 metros, fue construida como un templo judío y es la actual sede del Museo del Cine. No obstante, para los turineses, la catedral, dedicada a San Giovanni, es el edifico que reúne a la mayoría de los fieles y alberga la capilla de Guarino Guarini, donde se conserva la Sábana Santa, que convoca la peregrinación de devotos e investigadores de todo el mundo.
En el casco antiguo de la ciudad quedan vestigios de la época romana como las torres Palatinas, los restos del Teatro Romano y la puerta Pretoria, en el Palacio Madama. Además, el visitante puede observar el único edificio gótico de la ciudad, la iglesia de San Domenico del siglo XIV.

Rehabilitación. Como capital italiana del deporte, en general, y sobre todo del fútbol, esquí y patinaje sobre hielo, Turín ha acogido los XX Juegos Olímpicos de Invierno, que ha permitido a la ciudad la oportunidad de engalanarse con diversas obras, como la construcción del Metro y el estadio olímpico, diseñado por el prestigioso arquitecto Arata Isozaki. Casi tres mil atletas de 85 países, 3 ciudades olímpicas y 10.000 periodistas han llevado a esta ciudad a las primeras páginas de los medios de comunicación.
Según reconocen sus resignados vecinos, la localidad piamontesa estuvo “levantada” durante largo tiempo, situación que la hermanaba con Madrid, y en el transcurso de ese tiempo ha padecido la excavación de las obras del Metro y la rehabilitación del centro histórico, pero también el aumento de zonas verdes. Una puesta a punto para celebrar unos juegos de invierno, en una localidad donde esquía “todo el mundo”.
Entre las ciudades con más zonas verdes de Italia, el bello e inmenso parque turinés, Valentino, con su castillo del siglo XVIII, ofrece restaurantes, discotecas y salas de fiesta con agradables terrazas para divertirse en verano.

Denominación de origen. Hace 200 años, Antonio Benedetto Carpano inventó el vermouth y, desde entonces, los turineses aprovechan el aperitivo para disfrutar con los amigos, en los numerosos locales que brinda la ciudad, tradicionales o a la última. Pero también les gusta reunirse en los cafés para saborear el chocolate, una tradición gastronómica con deliciosos pralinés cubiertos de chocolate caliente, tartas y otros suculentos postres.
Música clásica, jazz, ópera, comedias musicales o tendencias de vanguardia, Turín ofrece un amplio espectro musical para los aficionados. Los más trasnochadores pueden acudir a Murazzi, una popular discoteca que conjuga lo más cool con lo alternativo, además, el Quadrilatero Romano, situado en la zona antigua, y el Docks Dora, ubicado en un edificio industrial en 1912 y transformado en club nocturno, representan excelentes propuestas de entretenimiento.

Ramsés y la Sábana. Considerado como eje cultural de los Juegos Olímpicos, el Museo Egipcio, cuya colección es valorada por los expertos como la mejor del mundo, tras la del Museo de Historia Antigua de El Cairo, exhibe una nueva imagen al visitante, la luz. Dante Ferretti, uno de los mejores escenógrafos cinematográficos, ha reproducido la penumbra de una tumba de la época faraónica, donde un juego de espejos y claroscuros subrayan medio centenar de esculturas de colosal tamaño, por encima de una tonelada de peso. Mientras que en 1760, Vitalino Donati añadió a la colección privada de los Saboya, tres colosales estatuas, en 1824, Carlo Emanuele II engrosó los fondos con la adquisición de una colección entera. Tras sucesivas donaciones, en los años sesenta fue instalada la capilla rupestre nubiana, cedida por Egipto a Italia, por su contribución a la construcción de la presa de Assuan y el traslado del templo de Abu Simbel. La importancia de la colección deriva de que sus piezas homogéneamente distribuidas, representan la vida cotidiana en el antiguo Egipto.
Por último, creyentes o simplemente curiosos no pueden obviar una visita a la Sábana Santa, cuya autenticidad ha constituido un enigma durante siglos. A partir de los años sesenta del siglo XX, una abundante bibliografía intenta demostrar que este lienzo es una prueba determinante de que Jesús resucitó de la tumba hace dos mil años. A pesar de que el Vaticano ha promovido diversas investigaciones, que arrojan la duda de si el famoso sudario data de la Edad Media, la polémica y el misterio están servidos.

 


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